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Fallo en las luces traseras del coche

faros traserosEn nuestro vehículo, llevamos diferentes luces traseras: posición, freno, marcha atrás, intermitentes, antiniebla o las de la placa de matrícula. En algunos casos (cuando existe más de una luz, como las antiniebla o de marcha atrás), conducir sin ellas es considerado una falta leve, si falla alguna de las lámparas; pero está terminantemente prohibido circular con el coche, si ninguno de los dispositivos funciona.

Existen diversos motivos por los cuales las luces de un vehículo pueden dejar de funcionar. La lista que presentamos, a continuación, resume los principales fallos en la iluminación trasera del automóvil, así como las soluciones más eficaces para subsanarlos.

Faros rotos

Es el más evidente de todos. Tras un golpe o accidente, los faros del vehículo pueden estallar. La solución también es evidente, pues es necesario instalar unos faros nuevos.

Fusibles fundidos

Un fusible fundido causa que las bombillas dejen de funcionar. Un fusible fundido puede ser síntoma de otro tipo de problemas. Sin embargo, comprobar su estado es el primer paso. Tras observar en el manual del vehículo dónde está la caja de fusibles, y siempre con el arranque apagado, hay que localizar el fusible. Si la pieza metálica de su interior está intacta, significa que está bien. Si, por el contrario, parece fracturada, será necesario reponerlo

Cableado

El capó del maletero alberga el cableado del alumbrado trasero. Si algún cable está suelto, es necesario volver a conectarlo.

Bombillas

Si el fusible y cableado están bien, puede que las bombillas estén fundidas. Para conocer su estado, hay que desenroscar los pilotos del exterior y comprobar su estado, del mismo modo que con las bombillas caseras, mirando si su filamento interno está roto.

Otros errores

Si los anteriores elementos están en buen estado, puede que el coche tenga un problema electrónico grave y deberá ser llevado de inmediato al taller.

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Consejos para mantener el limpiaparabrisas correctamente.

Uno de los elementos clave para la seguridad en el automóvil es el limpiaparabrisas. Tener siempre las escobillas en perfecto estado y contar con capacidad para cambiarlas es la mejor garantía para no sufrir problemas en este apartado del coche.

¿Cómo puede saberse si los limpiaparabrisas están en perfecto estado?limpiaparabrisas

Lo primero es verificar que el volumen de líquido limpia-cristales es suficiente antes de accionarlos, puesto que de lo contrario el cristal podría rayarse. Cambiar o rellenar el depósito de este líquido es muy sencillo; para ello debe levantarse el capó y buscar en uno de los laterales, desenroscar la tapa y rellenarlo hasta aproximarse al máximo antes de volver a cerrarlo.

Antes de empezar a accionar los limpiaparabrisas deben examinarse las gomas con cuidado para comprobar que carezcan de asperezas que pudieran rayar los cristales del coche. Una vez dentro del coche deben accionarse y ver si el recorrido que hacen sobre el parabrisas es homogéneo, si el barrido no deja estrías, si se deslizan de forma natural y si no dejan ningún espacio sin secar.

En el caso de que no se cumplan algunas de estas necesidades, se procederá a comprar recambios de las gomas para cambiarlas.

¿Cómo cambiar la goma de los limpiaparabrisas?

cambiar limpiaparabrisasLo primero será quitar las antiguas gomas de los limpiaparabrisas, algo relativamente sencillo pues en la mayoría de los modelos van asidos a la pieza de plástico mediante una pinza muy sencilla de encontrar y accionar con los dedos. En ocasiones será necesario el empleo de un pequeño destornillador, aunque no es lo más habitual. En esos casos habrá que ir con sumo cuidado, intentando no tocar el cristal con la superficie metálica, porque podría rayarse. A continuación se colocan los nuevos de igual forma, sometiéndolos a una prueba con abundante agua sobre el parabrisas para comprobar si han quedado bien asidos.

El equipo de Recambiosviaweb.

Piezas que más se sustituyen en la vida útil de un coche

piezas de cocheEl mantenimiento de un coche por cada 10.000 kilómetros supone una media de gasto de 150 €. Pero, ¿en qué se invierten esos 150 €? Aunque no sean gastos fuertes, los recambios de determinadas piezas son inevitables y, además de ello, periódicos.

Por ello, se enumeran a continuación cuáles son las piezas que más se sustituyen en su vida útil.

El líquido de frenos: más que con el kilometraje, se desgasta con el tiempo. Es aconsejable cambiarlo cada 2 años. No es caro, su reposición oscila entre los 20-40 €.

El filtro del aceite conviene renovarlo cada año o cada 20.000 kilómetros. A medida que el coche tiene más tiempo, habrá que esperar solo a los 10.000 kilómetros para cambiarlo.

Las pastillas de freno. Hay que comprobar su estado cada 20.000 kilómetros, aunque es un componente que depende mucho del tipo de conducción que se realice a lo largo del tiempo.

El aceite del motor es otro de esos elementos que hay que cambiar cada poco tiempo. De manera estimada, 15.000 kilómetros.

Aunque estos son solo algunos, también son muy comunes los recambios de neumáticos, que, usados bien, pueden llegar a durar hasta que el dibujo de estos alcance los 1,6 milímetros. Suponen un gasto fuerte, ya que cada rueda puede llegar a costar 400 € en modelos medios-altos.

cambiar piezasCon un buen mantenimiento, siendo constantes y atendiendo a los pequeños fallos que se puedan notar en el vehículo, se evitarán imprevistos de mayor magnitud. Tampoco hay que olvidar que, aunque no haya que cambiarlos de manera tan frecuente, hay que cuidar especialmente elementos como el líquido de trasmisiones automáticas o la correa de auxiliares.

Todos estos datos son orientativos, de modo que nada mejor que tener en cuenta para cada coche su libro de mantenimiento.

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