Mecánica

Prepara tu coche de cara al Otoño

otoño coche

La llegada del otoño implica una serie de cambios de tipo ambiental que, lógicamente, afectan al coche. En este artículo damos cinco puntos clave a los que se debe prestar atención.

Neumáticos: revise su desgaste
En verano, las altas temperaturas que alcanza la calzada hacen que el desgaste de los neumáticos sea mayor. Por tanto, es fundamental que revisemos cómo han sobrevivido al periodo estival y cambiarlos si están maltrechos o tienen un dibujo inferior a 1,6 mm de profundidad.

Correas, abrazaderas y otras piezas del motor
Otra consecuencia de las altas temperaturas del verano se puede dar bajo el capó: correas, abrazaderas y otras piezas no metálicas que forman parte del motor se pueden deteriorar más fácilmente. Por tanto, debemos comprobar cuál es su estado.

Escobillas: doble atención a ellas
Por un lado, su goma también puede estar deteriorada por culpa del calor del verano. Y, por otro lado, se van a convertir en aliadas fundamentales contra las lluvias, que en otoño harán mayor acto de presencia. Debemos vigilar que no estén cuarteadas y que, a su paso por el parabrisas, no dejen rastro.

Luces: mucho más importantes en otoño
Otro de los fenómenos que caracteriza al otoño es la reducción de las horas de sol. Dicho de otra forma: sus luces serán mucho más necesarias ahora. Es necesario revisar su estado y compruebe que tras las lluvias, sus faros no se empañan. De lo contrario, se fundirán mucho más habitualmente.

Batería: la gran olvidada
Aunque el periodo de mayor sufrimiento para una batería es el invierno, en verano a menudo se produce algo muy perjudicial para ella: la falta de uso del coche. Si en los meses pasados ha tenido el vehículo mucho tiempo aparcado a causa de las vacaciones, puede que nos dé una sorpresa desagradable cuando vaya a arrancarlo. Recordemos que la vida media de éstas es de cinco años.

Cómo detectar una avería por el color del humo

humoLa combustión del carburante en el motor forma gases, humos, que pueden tener un aspecto normal (transparente, o blanco y limpio, en general), o presentarse con cierta coloración. Esto puede dar señales de que está ocurriendo algo más que la simple combustión. El humo que sale por el tubo de escape del coche nos puede ayudar a averiguar si tenemos algunos problemas.

El color del humor que emite el escape puede ser síntoma del mal funcionamiento del motor. Estos son los colores que pueden indicar que algo falla debajo del capó.

Negro

El humo negro indica que se está quemando mucho combustible durante la combustión. Este problema aparece principalmente en los coches diésel, y suele tener que ver con un fallo en el filtro del aire, el regulador de la presión del combustible, los inyectores o los sensores de inyección.

Blanco

Si el humo blanco sale en pequeñas cantidades no deberíamos preocuparnos, ya que puede deberse a la condensación. Pero si el humo continúa saliendo denso y espeso transcurridos unos kilómetros, el problema es más grave, ya que se está quemando el refrigerante. Esto podría producir una avería complicada en la junta de culata o una grieta en el motor.

Azul

La humareda de tono azulado significa una cosa: que el coche está quemando aceite. Esto sucede cuando las piezas acumulan cierto desgaste, con lo que el aceite pasa al interior de la cámara de combustión. Si el problema es este, se notará también gracias al fuerte olor a aceite quemado. El humo azul podría significar también un problema en el soplado del turbo.

Gris

El más complicado de diagnosticar, ya que las causas pueden ser varias, como una fuga de aceite, un mal funcionamiento del PCV o un turbocompresor defectuoso.

Marrón

Del más complicado al más sencillo. El humo marrón aparece por la oxidación de gases, así que no pasa nada.

Encuentra tus recambios en Recambiosviaweb.

Fallo en las luces traseras del coche

faros traserosEn nuestro vehículo, llevamos diferentes luces traseras: posición, freno, marcha atrás, intermitentes, antiniebla o las de la placa de matrícula. En algunos casos (cuando existe más de una luz, como las antiniebla o de marcha atrás), conducir sin ellas es considerado una falta leve, si falla alguna de las lámparas; pero está terminantemente prohibido circular con el coche, si ninguno de los dispositivos funciona.

Existen diversos motivos por los cuales las luces de un vehículo pueden dejar de funcionar. La lista que presentamos, a continuación, resume los principales fallos en la iluminación trasera del automóvil, así como las soluciones más eficaces para subsanarlos.

Faros rotos

Es el más evidente de todos. Tras un golpe o accidente, los faros del vehículo pueden estallar. La solución también es evidente, pues es necesario instalar unos faros nuevos.

Fusibles fundidos

Un fusible fundido causa que las bombillas dejen de funcionar. Un fusible fundido puede ser síntoma de otro tipo de problemas. Sin embargo, comprobar su estado es el primer paso. Tras observar en el manual del vehículo dónde está la caja de fusibles, y siempre con el arranque apagado, hay que localizar el fusible. Si la pieza metálica de su interior está intacta, significa que está bien. Si, por el contrario, parece fracturada, será necesario reponerlo

Cableado

El capó del maletero alberga el cableado del alumbrado trasero. Si algún cable está suelto, es necesario volver a conectarlo.

Bombillas

Si el fusible y cableado están bien, puede que las bombillas estén fundidas. Para conocer su estado, hay que desenroscar los pilotos del exterior y comprobar su estado, del mismo modo que con las bombillas caseras, mirando si su filamento interno está roto.

Otros errores

Si los anteriores elementos están en buen estado, puede que el coche tenga un problema electrónico grave y deberá ser llevado de inmediato al taller.

Recambiosviaweb

Pérdida de aceite del coche: causas y soluciones

La pérdida de aceite de un vehículo es una de las averías más habituales. Puede tener mayor o menor gravedad en función de la cantidad de aceite perdida y del lugar de donde proceda la fuga pero, en cualquier caso, se deberá tomar medidas para evitar un mal mayor. El primer paso es revisar los niveles para comprobar qué cantidad de aceite ha perdido el vehículo, de manera que se pueda tener una primera idea del alcance o magnitud de la fuga.

Posibles causas de la pérdida de aceite del coche

aceiteEn primer lugar, lo más aconsejable es comprobar si el líquido que ha perdido el coche es realmente aceite. En algunas ocasiones, el charco que vemos en el suelo después de estacionar el vehículo puede deberse a la condensación de agua del aire acondicionado.

Si se descarta que sea agua u otro líquido que no sea aceite, habrá que preguntarse qué ha sucedido. Hay que tener en cuenta que los motivos por los que el automóvil puede perder aceite son diversos. Uno de ellos, quizás el menos preocupante, es que exista una holgura en alguna de las juntas, ya sea la junta de la tapa de balancines, la junta del tapón de llenado o el conducto de la varilla del aceite. No obstante, también es muy frecuente que el tornillo de vaciado delcárter esté deteriorado o mal ajustado.

En el caso de que el coche haya perdido mucho aceite, lo más aconsejable es avisar a la grúa para que lo trasladen a un taller. Es posible que el vehículo pueda circular, pero hacerlo con poco aceite puede dañar gravemente el motor.

Por último, si se comprueba que el nivel de aceite es aceptable a pesar de la fuga, se podrá llevar a un taller cercano para que arreglen el problema, que puede no llegar a ser muy grave si se solventa rápidamente.

Recambiosviaweb

Los problemas de un coche parado durante mucho tiempo

Aunque parezca un contrasentido, un coche parado durante mucho tiempo puede acabar teniendo numerosos problemas mecánicos debidos, precisamente, a la falta de actividad. Estar mucho tiempo sin circular ocasiona a los automóviles desgastes tanto o más importantes que los ocasionados por su uso diario.

Los principales problemas mecánicos

Un coche que permanezca mucho tiempo estacionado acabará deformando sus neumáticos por su propio peso y, además, es muy probable que tenga otros fallos mecánicos importantes. Así, los aros de los pistones del motor pueden engancharse y es muy probable que las juntas del motor se resequen y acaben provocando, incluso, fugas.

coche paradoLa inactividad en el motor también puede provocar daños en el circuito de refrigeración, especialmente en los manguitos y la bomba del agua. Se recomienda un lavado interno y purgado para evitar problemas graves.

Igualmente, un coche parado puede tener problemas en el sistema de frenos. Hay que tener en cuenta que el líquido debe cambiarse cada dos años y que también pueden oxidarse piezas del sistema.

Finalmente, hay que tener en cuenta que la caja de cambios y los diferenciales necesitan un mantenimiento de lubricación para mantenerse en buenas condiciones. Por lo tanto, la inactividad puede provocar su oxidación.

Consejos importantes

Al volver a poner en marcha un coche parado durante mucho tiempo hay que tener en cuenta ciertos elementos básicos. Revisar el nivel de aceite y de refrigerante, controlar posibles fugas de combustible y verificar el estado de las correas de distribución son cuestiones esenciales.

Una vez hecho esto, se recomienda arrancar el vehículo de manera progresiva, realizando intentos de menos de 5 segundos para evitar dañar el motor. Después, se mantendrá a ralentí unos minutos para no forzar ninguno de sus sistemas. Sobre todo, el conductor debe evitar acelerar y es necesario que se fije en posibles ruidos desconocidos durante la marcha.

El equipo de Recambiosviaweb

 

La función del líquido anticongelante en los automóviles

Revisar los niveles del automóvil de forma periódica es fundamental para evitar posibles accidentes, así como averías que pueden resultar muy costosas. Entre los líquidos del motor, destaca el líquido anticongelante, cuya relevancia es subestimada en muchas ocasiones pensando que se puede sustituir por agua común sin problemas. Además, de cara al frio del invierno, es importante contar con el anticongelante adecuado para el vehículo.

El anticongelante o líquido refrigerante está compuesto por elementos químicos que disminuyen el punto de solidificación, lo que posibilita que la solución se congele a una temperatura mucho menor que el agua, además de ser clave para evitar el calentamiento excesivo del motor.

En el caso de que el indicador de temperatura del vehículo marque una temperatura demasiado elevada, hay que tener en cuenta que una de las causas puede deberse a alguna deficiencia o carencia en el líquido anticongelante, por lo que es uno de los primeros elementos que han de revisarse.

La principal función del anticongelante para el motor de un vehículo es mantener una óptima temperatura de funcionamiento en la cámara de combustión. Si dicha cámara se encontrase a una temperatura demasiado fría, podría provocar una menor eficiencia del motor. En el caso de que la cámara de combustión estuviera a una temperatura más alta de lo normal, podría provocar un desgaste de los elementos móviles del motor e, incluso, que se gripe.

Encuentra el anticongelante para tu coche aquí.

Por los general, se debe reemplazar todo el líquido del circuito de refrigeración cada 40.000 kilómetros, puesto que con el paso del tiempo pierde propiedades anticongelantes y anticorrosivas.

Para concluir, conviene recordar que es aconsejable tener presente la temperatura habitual de la región donde el coche circulará la mayor parte del tiempo para escoger el anticongelante más apropiado. Un porcentaje del 10% es eficiente hasta -5ºC, del 20% hasta -11ºC, del 30% hasta -18ºC y del 50% es apropiado hasta los -37ºC.

Como cambiar la bujía del coche

La bujíabujia de los coches es el elemento que genera esa chispa que inicia la combustión de la mezcla entre aire y gasolina en el interior de cada cilindro. Esta cuenta con distintos intervalos, en función del modelo, para ser cambiada, pero lo ideal es que el cambio se realice cada 60.000 kmDebe cambiarse todo el juego para generar la misma chispa.

Suele haber una bujía y, en ocasiones, dos por cada cilindro y cuenta con un electrodo que genera la chispa de arranque, una rosca, el cuerpo principal, aislante de calor y la alta tensión y la terminal superior, conectada a la bobina de encendido. Los pasos para cambiar la bujía correctamente son:

1. Con el coche frío, se desconecta el borne negativo de la batería. Después, se localiza el espacio destinado a las bujías, que puede estar a la vista en algunos modelos, pero, en otros, es necesario retirar el protector de plástico que cubre el motor.

2. Posteriormente, con unos guantes se tira del capuchón del cable de alta tensión para retirarlo y se limpia el orificio con un pequeño cepillo. No se debe tirar directamente del cable porque puede estropearse.

3. Acto seguido, se debe desatornillar la bujía y debe ser extraída con la ayuda de una carraca, una llave de bujía y un alargador. Tras esto, se debe comprobar que son iguales la vieja y nueva y se tapa el orificio con un trapo.

4. Se coloca en el alargador la nueva pieza y se atornilla al máximo con la mano, primero, ya que la carraca podría estropear la rosca y provocar una avería. Después, con la ayuda de la carraca, se termina de apretar la bujía de 90 y 120 grados más.

5. En último lugar, es momento de colocar nuevamente el cable de alta tensión y continuar con la siguiente bujía.

Equipo de Recambiosviaweb.

Mi coche no arranca: soluciones

Cuando el coche no arranca sin motivo aparente, puede deberse a diferentes factores relacionados con el sistema de encendido u otros problemas que, si bien no están asociados directamente con la puesta en marcha del coche, impiden esta acción. Un mantenimiento apropiado del vehículo reduce la probabilidad de que ocurra esta molesta incidencia para los conductores. A continuación, señalamos las posibles razones de por qué no arranca el coche y aportamos algunas soluciones.

El vehículo se ha quedado sin batería. Es muy común y puede deberse a una luz que se ha quedado encendida, o una de las puertas mal cerrada. Si se dispone de cables con pinzas, se puede recargar con la ayuda de otro coche, evitando así tener que llamar a la grúa. En caso que la bateria este averiada, deberemos buscar un recambio de la misma.

El coche tiene falta de combustible. En el caso de que se haya repostado recientemente, puede haber una fuga en el depósito debido a alguna rotura. Esto se comprueba mirando el suelo para ver si el vehículo pierde combustible.

El interruptor de encendido del sistema de arranque se ha roto e impide que el coche se ponga en marcha. Si no se percibe ningún ruido al accionar la llave, es muy probable que este interruptor se haya estropeado, por lo que la única solución es reemplazarlo en el taller.

Las bujías están deterioradas. Si el coche hace el intento de arranque pero se vuelve a parar al cabo de unos segundos, puede deberse a este problema. La sustitución de las bujías es una operación sencilla y la puede realizar el mismo conductor, lo que supondrá un ahorro económico.

El exceso de humedad en el sistema de encendido o las trabas en el relé de arranque pueden ser otras causas frecuentes. Una óptima puesta a punto cada 40.000 kilómetros evita, en gran medida, estas molestas averías.

Consejos de mantenimiento para el coche tras largos viajes

viajar-en-cocheLos agentes externos tan propios del verano (calor, polvo, etc.) y los largos viajes que se realizan durante dicha estación pueden haber provocado un cierto desgaste en el coche. Por este motivo, resulta interesante tener en cuenta una serie de consejos destinados a garantizar que el funcionamiento del vehículo, tras tantos kilómetros, sea el correcto.

En primer lugar, vale la pena proceder a una limpieza en profundidad. El polvo y la arena, por ejemplo, penetran fácilmente en huecos y juntas. La limpieza del motor, por su parte, prolonga la vida útil de manguitos, juntas y conexiones de cables.

Por otro lado, vaciar el maletero de elementos innecesarios tras el verano servirá para ahorrar combustible y peso al coche.

Revisar los niveles de líquidos también se convierte en una tarea imprescindible, por lo que hay que estar atentos a las posibles fugas y evaporaciones de aceite, refrigerante, agua, etc.

Como los neumáticos son el principal elemento de contacto entre el coche y la calzada, es necesario controlar su presión y comprobar si se han experimentado cortes y desgastes en su dibujo.

Los limpiaparabrisas pueden haberse estropeado por el efecto continuado del sol, ya que su vida útil es limitada. Limpiar o cambiar el filtro del aire, además, facilitará el funcionamiento del motor.
El uso prolongado y el calor pueden haber deteriorado el estado de las pastillas de freno. En este sentido, es conveniente comprobar su estado y el nivel del líquido de frenos.

Por último, la conducción por largos tramos de carreteras y vías que no se encontraban en condiciones óptimas puede haber ocasionado fallos o funcionamientos anormales en algunas piezas. Por lo tanto, se aconseja pasar por el taller para una puesta a punto del coche. De hecho, una opción a considerar es la de adelantar la revisión periódica.
En definitiva, consejos válidos para conducir sin problemas después de largos viajes.

El equipo de Recambiosviaweb.

Con el calor las piezas de nuestro coche sufren

calorEl verano es una época del año especialmente dura para los vehículos ya que el intenso calor afecta muy negativamente a algunas piezas de los coches, como el sistema de climatización o el motor, que pierde potencia. Por ello, es necesario revisarlos y buscar recambios con frecuencia.

En el caso del motor, hay que controlar que el indicador nunca esté en la zona roja, pues esto podría provocar que se quemase. Con el vehículo frío este permanece en posición baja y, posteriormente, alcanza su temperatura óptima en los 90 grados.

neumaticos calorOtra parte muy sensible al calor son los neumáticos: con altas temperaturas y circulación rápida se deterioran más. Si su presión es excesivamente baja, el nivel de calentamiento de la banda de rodadura será mayor, lo que supone un acortamiento de su vida útil en un 15%. Así, las elevadas temperaturas del asfalto los perjudican enormemente.

Los frenos son otra parte delicada del vehículo: al rozar contra el disco, las pastillas de freno generan calor, que en verano se acrecienta más con la temperatura exterior, de manera que resulta más complicado refrigerarlas. Consecuentemente, los frenos se sobre calientan, el coche frena menos, disminuye la vida del líquido de frenos y existe riesgo de que los discos se deformen.

frenos calientes
El turbo es otra pieza delicada que puede sufrir deterioro. Trabaja a altas temperaturas y en esta época resultará mucho más complicado refrigerarlo bien. Se encarga de tomar aire del exterior y, al ser accionado por los gases emitidos por el escape, este aire se inyecta a los cilindros para que mejoren su rendimiento. Pero, con las altas temperaturas, este proceso se resiente.

En último lugar, es necesario cuidar muy bien de los limpiaparabrisas, y de la electrónica del vehículo, que también se ven afectados por las altas temperaturas. Una revisión continua y el recambio de las piezas estropeadas serán fundamentales para garantizar la seguridad del vehículo.